

La lesión activa
La lesión activa es un concepto que explica cómo la fuerza física que entra en el cuerpo en el momento de un accidente puede ser tratada por el cuerpo de dos maneras:
- El cuerpo lesionado comienza inmediatamente a disipar estas fuerzas y sigue el proceso de curación natural.
- El cuerpo lesionado retiene estas fuerzas en lugar de disiparlas.
Si estas fuerzas se retienen, el cuerpo de la persona se adapta a este depósito de fuerza física anormal. Entonces, la respuesta normal es aislar o “amurallar” la fuerza anormal. Así se forma lo que llamamos la lesión activa.
Esta lesión activa representa un área localizada de mayor actividad de partículas que es sinónimo de aumento de la entropía. Es decir, los iones y las moléculas en vez de hacer su trabajo habitual, se mueven de forma desorganizada y caótica, por lo que no sirven al cuerpo de manera eficiente.
Esta zona se convierte en un área de disfunción. Si es un músculo, no se contrae bien; si es intestino, no absorbe bien los líquidos generando diarrea. El área de disfunción no coopera con el movimiento normal y vital de los tejidos y fluidos y, por lo tanto, la lesión activa inhibe la función normal del cuerpo.
Un cuerpo razonablemente sano puede adaptarse y encapsular estas lesiones activas. Sin embargo, requiere energía adicional para llevar a cabo las funciones corporales, porque tiene un área de actividad desorganizada y poco cooperativa en medio. A medida que pasan los años, la energía necesaria para el funcionamiento se gasta y el patrón adaptativo del cuerpo comienza a perder parte de su eficacia. Comienzan a aparecer síntomas, dolor y disfunciones que se vuelven más difíciles de reprimir e ignorar, hasta acabar en la muerte.
¿Qué puedo hacer entonces?
¿Qué hace que la Fuerza de una Lesión Provoque la Formación de Lesiones Activas?
El factor determinante más poderoso que causa la formación de lesiones activas es el estado emocional de la persona en el momento de la lesión. Cuando en la persona predominan poderosos sentimientos negativos en el momento en que se imponen las fuerzas de daño externo, estas fuerzas probablemente serán retenidas y se producirán lesiones activas. Hemos visto una y otra vez que aquellas personas que conservan el efecto de las lesiones y accidentes son las mismas personas que albergan ira, resentimiento, miedo, etc., con respecto al incidente.
Una vez que estos sentimientos negativos se descubren y liberan con la técnica de Liberación Somatoemocional, la disfunción corporal con los síntomas que la acompañan son libres de abandonar el cuerpo de la persona. Entonces, el cuerpo de la persona tendrá más energía libre disponible para sostener de una manera más armoniosa los eventos futuros que le sucederán, haciendo una prevención real.
Una pregunta para reflexionar:
Una vez conocido el concepto “lesión activa”, exponemos dos casos en los que tanto el caso A como el caso B reciben el mismo traumatismo con el mismo vector de fuerza: intensidad, dirección y punto de aplicación iguales. ¿En qué situación es más probable que se desarrollen lesiones activas?
A) Una persona practicando kárate con respeto y tras el saludo inicial que indica la ausencia de emociones disruptivas.
B) Una persona que recibe maltrato y/o violencia de género en situaciones de estrés o daño psicológico.

